Saliendo de tu zona de confort

No se trata de dejarlo todo a un lado y hacer lo que te plazca, el problema con la zona de confort es que te hace sentir tan bien, que sin darte te cuenta te encuentras en situaciones poco favorables o te hace olvidar el destino al que siempre haz querido llegar.

Es muy fácil abrir los ojos, ponerte en pie, ir a trabajar o estudiar, estar tranquilo, pasar sin la más mínima preocupación hasta terminar el día, una y otra vez hasta que pasan semanas, meses e incluso años. ¡No seas uno más del montón! Nuestro tiempo y oportunidades es limitado, así que mientras termina no te quedes ahí sentado esperando simplemente que la vida pase, no seas solo un pasajero en esta travesía, toma las riendas, ponte en pie y sal a disfrutar intensamente de todo lo que tienes a tu alcance, ponte una meta, rétate, rebélate, haz algo diferente que te haga sentir el corazón en el pecho, que despierte esa pasión dormida y lo más importante que dibuje una imborrable sonrisa en tu rostro. 

La vida es de acciones, no de intenciones. 

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